Superbe!
Te has ido, al fin.
He podido llenar el espacio vacío, aunque el Vacío nunca duerma.
Recuperé las partituras de esas baladas postergadas, diseñé mi recoveco felino, me repartí entre mis varios yo, y me aboco a la reconstrucción de las ruinas que dejaste al partir.
Lamento mucho confesarte (sé que hubieras deseado lo contrario) que mi naturaleza nunca ha claudicado; que pudiste doblarme, acuclillarme, atrasarme (otros lo han hecho ya), pero no conseguiste quebrarme, controlarme, destruirme.
Bon voyage, mon tortionnaire! Le mien va être superbe!
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Así se empieza el año, eliminando cargas de la mochila…
Quien ose usar ese nombre, evidentemente está dispuesto a todo. Jajaja!