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23 enero, 2012 / Alejandra Herren

Shhhh

Hace ya un año y un mes que no escribo en este espacio.

Quizá en algún momento vuelva a hacerlo, seguramente ganada por algún hastío nuevo… o no.

31 enero, 2011 / Alejandra Herren

Superbe!

Te has ido, al fin.

He podido llenar el espacio vacío, aunque el Vacío nunca duerma.

Recuperé las partituras de esas baladas postergadas, diseñé mi recoveco felino,  me repartí entre mis varios yo, y me aboco a la reconstrucción de las ruinas que dejaste al partir.

Lamento mucho confesarte (sé que hubieras deseado lo contrario) que mi naturaleza nunca ha claudicado; que pudiste doblarme, acuclillarme, atrasarme (otros lo han hecho ya), pero no conseguiste quebrarme, controlarme, destruirme.

Bon voyage, mon tortionnaire! Le mien va être superbe!

13 enero, 2011 / Alejandra Herren

Consejo

Me atormentaba un dilema moral: “¿Debo asesinarlo, cortarlo en pequeñísimos fragmentos mientras está vivo y así solazarme con los ríos de sangre que salen de su cuerpo? ¿O será más ético sublimar la pulsión al delito y dejarlo ir de mis anhelos así como dejé que se fueran su cuerpo, su mente y sus emociones, que, integrados, conforman un arma mortal directamente dirigida, y con plena conciencia, a las mujeres?”

En esto estaba cuando mi amigo, sagaz y certero como siempre, me dijo:

“Herren, chasqueá la lengua, paladeá el sabor de la sangre: sabe muy dulce en el momento del corte; luego se mezcla con la certeza de la muerte; mengua, cuando el cuerpo sabe de su muerte inminente, pero ese perfume te invade durante días. Es imposible sacártelo, te persigue. Te bañes con lo que te bañes, el olor dulce de la sangre, del temor, de la angustia, de los últimos pensamientos, del pedido de perdón, de los estertores, de la piedad, del vacío, de la desesperación, los inunda. Eso lleva al chasquido de la lengua: a pedir más de ese sabor que no podrás sacarte. Es un olor que te marea, que te lleva al éxtasis. Y ahí vas a clavar más profundos tus dientes felinos; vas a mirar con más deseos a tu víctima; vas a darles zarpazos; vas a morderlos, a colgarlos de las ramas… Sos un felino Herren… matá a tus víctimas… olé la dulzura de la sangre… olé el temor… la desesperación… olé la desesperanza babeante del que se sabe muerto… dale Herren… matá…”

Y luego de un silencio recargado agregó: “No comas chocolates porque vas a dejar de tener ese movimiento felino que perturba; no dejes de mirar con desprecio; no dejes de sonreír; no dejes de despreciar…”

Pude regustar el futuro con mi imaginación: “Olé la desesperanza babeante del que se sabe muerto”.

9 enero, 2011 / Alejandra Herren

Danza esférica sin mí

Qué habrá de cierto en esto

que se me escurre entre los dedos,

en esta dulce desazón sin fin,

en esta suave armonía sin oleajes,

en estos días tibios en los que el sol no quema.

 

¿Qué hubo de cierto

en los últimos tiempos?

Los espejos se han roto,

ya no hay dónde mirarse

que no sea en la música imperfecta.

 

Maldita, huidiza, inapresable bestia sideral,

la danza esférica sigue sin mí,

me baila alrededor

como si no yo no fuera nada y nada soy,

salvo una bruma que persigue su forma

 

…nada más.

 

 

7 enero, 2011 / Alejandra Herren

Silencio

A veces pienso que ya no tengo nada que decir. Los acontecimientos han excedido cualquier explicación. Me resulta complicado conformarme con no entender, con no dar crédito, y me pregunto cuál será mi papel en esta historia (karma). ¿Qué debería aprender? ¿A no confiar, a no creer, a no esperar?

3 enero, 2011 / Alejandra Herren

La ira (pecado capital)

Arrancaría con mis dientes cada uno de los pelos de tu pecho. Te ataría desnudo en la plaza de Mayo, con un gran cartel de neón sobre tus restos: COBARDE. Pisotearía tus palabras por toda la ciudad, arrastrándolas por el asfalto hasta que ya no existan. Insertaría pedacitos de vidrio en tu masa encefálica, la deforme, la tortuosa, la horrenda que te indica doler a las mujeres.  Enlazaría tu pene erecto a las patas de un corcel fuera de borda; escupiría sobre tus ojos impasibles hasta dejarte ciego; y finalmente, cuando de vos solo queden despojos sin forma, sanguinolentos y clementes, me pondría de pie sobre mis tacos y gritaría mi libertad de vos. Para siempre.

 

2 enero, 2011 / Alejandra Herren

Los números de 2010 (Wow, gracias!)

Los duendes de estadísticas de WordPress.com han analizado el desempeño de este blog en 2010 y te presentan un resumen de alto nivel de la salud de tu blog:

Healthy blog!

El Blog-Health-o-Meter™ indica: Wow.

Números crujientes

Imagen destacada

Un Boeing 747-400 transporta hasta 416 pasajeros. Este blog fue visto cerca de 1,800 veces en 2010. Eso son alrededor de 4 Boeings 747-400.

 

En 2010, publicaste 33 entradas nuevas, ¡nada mal para el primer año! Subiste 35 imágenes, ocupando un total de 4mb. Eso son alrededor de 3 imágenes por mes.

Tu día más ocupado del año fue el 2 de marzo con 249 visitas. La entrada más popular de ese día fue Aroma.

¿De dónde vienen?

Los sitios de referencia más populares en 2010 fueran facebook.com, mail.yahoo.com, es.wordpress.com, mail.live.com y pablogorlero.blogspot.com.

Algunos visitantes buscan tu blog, sobre todo por blog de alejandra herren, simone de beauvoir, alejandra herren, blog conneries y conneries herren.

Lugares de interés en 2010

Estas son las entradas y páginas con más visitas en 2010.

1

Aroma marzo, 2010
14 comentários

2

Sobre mí febrero, 2010
3 comentários

3

Yo te absuelvo (1) marzo, 2010
10 comentários

4

Él marzo, 2010
4 comentários

5

Tatiana abril, 2010
1 comentario

22 diciembre, 2010 / Alejandra Herren

A quien corresponda (inventario)

Quisiera agradecer ante el público presente los muchos dones, talentos y amores de los que disfruto. Confieso haber pecado: los he creído insuficientes, los he ignorado, a algunos los he olvidado durante mucho tiempo, y aun así casi todos me han sido fieles, a pesar de mi soberbia.

Por eso, hoy que me he puesto a fabricarme un inventario quisiera darle a cada uno las gracias que se merece.

A la sensibilidad extrema: porque nunca me dejaste a gamba.

A la voz: porque después de años de oxidación en el desván, cuando te saqué al ruedo me respondiste com una buena onda inesperada.

Al amor: porque me diste y me das hombres (algunos me enseñaron con sufrimiento y otros con bienestar, pero siempre me los mandaste vos para hacerme crecer), mascotas (mis gatos, cada uno de ellos, han sido y son un hilo de Ariadna hacia vos), mis hijos (la mía, la del vientre, Dulcinea, y muchos otros que fuiste haciendo caer en mis brazos con el corazón maltrecho para que los curara con tu ayuda), amigos, amigas (de la vida, de la música, siempre del corazón, siempre poquitos),  y una conciencia de estar unida a algo que no sé nombrar pero que percibo como mi entorno natural.

A la perpepción: perdón por no haberte hecho caso cuando me gritabas que había peligro. Gracias por seguir gritando igual, aunque me veas, de tanto en tanto, ciega y sorda.

A las inteligencias: estas muchachas siempre tan bien dispuestas en mí, siempre tan bien plantadas. Mis grandes servidoras.

A los genes, moléculas y átomos que integran mi materia: gente, han hecho siempre un gran trabajo. Confieso que les he pateado en contra mil y una veces, pero ustedes saben muy bien de qué se trata mantener a un equipo unido, y jamás se rinden.

Al sentido del humor: acá, entre nos, te confieso que sin vos no podría vivir. Y no es una adulación fatua, es literalmente cierto.

A estos protagonistas de mi vida, y a todas sus derivaciones, les agradezco seguirme en mis locuras y desatinos, en mis desvaríos y certezas, en mis frenéticas búsquedas en el aire, y en mis hallazgos más profundos.

Nos lo venimos pasando en grande desde hace casi medio siglo y les juro, estimados miembros del público presente, que tenemos todos cuerda para rato.

Buenas noches.

19 diciembre, 2010 / Alejandra Herren

Como una rosa de cera

“La buena gente no suele sospechar de los demás: no pueden imaginarse al prójimo haciendo cosas que ellos son incapaces de hacer; normalmente aceptan como explicación lo menos extraordinario y ahí se acaba todo. Por otro lado, la gente normal se inclina por ver al psicópata con un aspecto tan monstruoso como su mente, pero no hay nada más lejos de la realidad. [...] Esos monstruos de la vida real suelen tener un aspecto y un comportamiento más corrientes que sus hermanos y hermanas normales; presentan una imagen virtuosa más convincente que la virtud misma, de la misma manera que una rosa de cera o un melocotón de plástico parecen más perfectos que el original.”

Esto no lo escribí yo, obviamente. Es un fragmento del libro “Sin conciencia. Psicópatas a nuestro alrededor”, del Dr. Robert Hare, profesor emérito de la University of British Columbia donde sus estudios se centran en psicopatología y psicofisiología. Yo fui víctima de uno de estos ejemplares.

16 diciembre, 2010 / Alejandra Herren

El fuego del infierno

No insistas.

No fue tu sexo, ni tu boca, ni tus ojos,

ni tu encanto, ni tus manos que acarician.

No insistas.

No fue tu olor el que tuvo el control sobre mis células,

Ni tu transpiración la que pudo anegarme.

No insistas.

No sé por qué, pero no estuvo en tu piel cetrina el llamado secreto,

ni me hirió de guerra tu mente deslumbrante.

No insistas más.

Un rasgo mínimo de locura amorosa de tu parte

Hubiese obrado el milagro de tenerme.

Un gesto apenas perceptible de sinrazón, de avidez desbocada,

de saltos al vacío habría logrado lo que nadie consigue.

La cruda lucidez del descontrol,

La lacerante conciencia de la muerte,

La bestial necesidad de mí.

Mi cama huele a sexo. Mi vida, a incertidumbre.

¿Cuál fue, en realidad, tu aroma?

Aborrezco tus falsas señas de cordura.

Pisotearía con mi odio cada una de ellas.

Pero sé que te hundirás, sin aire,

En el clásico fuego del infierno.

(Reescritura de un texto titulado “Aroma”, publicado con anterioridad)

 

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